LA LLAMADA | LUCÍA MARISELA

Hoy recibí una llamada de mi mejor amigo diciéndome que estaba en su trabajo pero que se sentía muy mal físicamente y me pidió que orase por él. aunque la oración era por teléfono, decidí creer en la autoridad que Jesús nos otorgo y ore por los malestares mencionándolos, a cada uno por su nombre específicamente y quitándoles el permiso de entrar en el cuerpo de mi amigo. Colgamos el teléfono y en unos minutos mas tarde, recibí un mensaje, diciendo: "Wow, wow, wow, la oración dio resultado, me siento muy bien ahora mismo" Nunca había orado por sanidad por que me hacia sentirme insegura, con temor a que no sucediera nada, pero el hecho de ser valiente y creer en mi identidad en Cristo, me da autoridad para desplazar a las tinieblas.

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