EMMA | LA ESPALDA

“Ha sido una semana cargada de Dios. Levantarme por la mañana tarareando música cristiana y acostarme dando gracias. Las declaraciones diarias son de gran ayuda.
El jueves quedamos mi marido y yo en vernos con un matrimonio muy querido. Él es pastor de una iglesia evangélica y nosotros somos católicos. Nos dijo que estaba con dolor de espalda y antes de colgar le dije “Rezaremos por ti el sábado para que se te quite el dolor de espalda.”
Lo dije de corazón, pero la realidad es que los católicos tenemos muy poca experiencia con la oración y por eso de rezar por un Pastor. Llegó el sábado, pasamos la tarde juntos, disfrutamos mucho y cuando llegó el momento de irnos, nuestro amigo nos dijo.
-¡Oye! ¡Tenéis que orar por mi espalda!
En ese momento se me pasaron mil cosas por la cabeza… Y pensaba “Yo se lo había prometido, pero tenemos tan poca experiencia…” y por otro lado estaba la certeza de saber quien soy “Soy hija de Dios y tengo poder y autoridad en el nombre de Jesús”
El tema de Nuestra Identidad me dio un empujón.
Oramos por él, con palabras torpes pero con la tranquilidad de que el Señor quiere muchísimo a nuestro amigo y pedimos por sanidad. Tenía una mano sobre la espalda y la otra sobre el hombro. La mano de la espalda se calentaba la del hombro continuaba fría.
Terminamos de orar y nuestro amigo dijo feliz.
– ¡No me duele!
Nos empezamos a reír. Realmente es el Señor quien sana, y nosotros nos atrevimos a dar el paso de orar por él.”

– Emma, España.