EL PROFESOR | LEMUEL DE MÉXICO

El resto esta semana era ponernos alarmas en el teléfono para obligarnos a parar durante el día e invitar al Espíritu Santo, esto me animó mucho a buscar de Dios casi en todos los lugares donde estaba, y si la verdad, a veces no sentía absolutamente nada. pero un día cuando estaba a punto de dar una clase en el Instituto Bíblico, les invite a los muchachos que inclinaran su corazón al Espíritu Santo para que nos hiciera conscientes de su presencia y definitivamente algo sucedió. El ambiente en el salón de clases cambió: al yo dar la clase me sentí demasiado cómodo y no nervioso como suelo sentirme, y al final de la clase varios de los estudiantes se acercaron conmigo diciéndome que a través de la clase, Dios confirmó muchas cosas que justamente les había hablado momentos antes en su devocional. Se que fue Dios quien por yo haberle dado su lugar antes de la clase me usó para confirmar su palabra a los estudiantes.

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